Valeria, el feminicidio 109

Por En Junio 18, 2017 Opinión

LA OPINIÓN

Por Ivonne Melgar

Baja California Sur, La Paz (SemMéxico/Mujer es Mas).- Valeria Teresa es el feminicidio número 109 en el Estado de México, la entidad con mayores asesinatos de mujeres por condición de género en el país.

Sí, la adolescente de Ciudad Nezahualcóyotl violada y asesinada el viernes 8 de junio de 2017 es una víctima más de la impunidad que en este país goza la misoginia en su más grave expresión: el derecho de un hombre de decidir sobre el cuerpo y la vida de una niña.

De ese tamaño es la herida. De esa dimensión es la tragedia de una sociedad donde el ejercicio del poder machista tiene permiso.

Por eso necesitamos hablar de equidad de género hasta que se entienda que se trata de derechos humanos de hombres y mujeres, en una cultura donde éstos se violan de manera literal.

Valeria Teresa.

Por eso estamos obligadas a difundir el pensamiento feminista como un antídoto a la barbarie, al oscurantismo, a la permisibilidad social de que un varón puede determinar la existencia de una pequeña.

Por favor: abramos los ojos y la conciencia para comprender que esa tragedia de una niña que su padre pretendió proteger de la lluvia, a bordo de un microbús, y terminó siendo asesinada presuntamente por el chofer de la unidad, es la expresión de una pesadilla cultural llamada misoginia.

Sí, de un lastre que históricamente ha permitido el sometimiento de las mujeres por estructuras culturales que pretenden considerar normal que sus vidas dependan de los hombres, al grado que éstos pueden matar sin que haya castigo.

Porque eso es lo que sucede en el estado de México, donde se han acumulado 109 feminicidios, sí, asesinatos de mujeres, la mayoría jóvenes, por el mero hecho de ser mujeres en una entidad donde ese delito es impune; sí, tolerado, libre de castigo y persecución.

Por eso hace apenas siete días, según las versiones hasta ahora difundidas por la autoridad y la familia de Valeria, una persona de sexo masculino que conducía una unidad de servicio concesionado resolvió que podía violar a una niña de 11 años y disponer de su existencia.

Porque en el estado de México, como todavía sucede en 23 entidades de la República, además, el abuso sexual a menores no es considerado un delito grave y quienes lo cometen salen libres con el pago de una pinche fianza.

En el estado de México han sido tantas las violaciones a jóvenes en el transporte público y nunca pasa nada, que sigue siendo posible que un chofer –al que le encargan a una niña cuyo padre sigue en bicicleta el trayecto de la unidad– incurra en el feminicidio 109 y se vaya campante a su casa, porque así sucedió con otros 108 asesinos.

Basta ya de pretender ningunear las alertas de género y de caricaturizar a las luchadoras sociales que en este país no se cansan de denunciar la omisión de gobernadores que cabildean con la autoridad federal que les eliminen ese llamado de atención.

Basta ya de descalificar a las feministas con etiquetas de locas y feminazis, cuando señalamos que una violación es evidencia del machismo en grado máximo de misoginia y que la muerte de una mujer debe condenarse como lo que es: un feminicidio.

¿Saben cuánto tardó el gobierno estatal en activar la Alerta Amber para buscar a Valeria? ¡18 horas! 

Cuando los protocolos firmados por el Estado mexicano establecen que media hora después de la denuncia de la desaparición de una niña debe actuarse por todos los medios, aquí, hubo un Ministerio Público, una autoridad, un sistema, una estructura, cómplices de la impunidad que dejaron pasar 18 valiosas horas.

De eso hablamos cuando hablamos de misogina, feminicidios y feminismo. De eso, de la ausencia de justicia en una sociedad en la que la vida de una niña puede apagarse en manos de una asesino, sin que nadie, absolutamente nadie, pueda evitarlo.

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